jueves, 21 de octubre de 2010

Cuando Dios escoge a Alguien

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El destino que marco tú vida:

Cuando Dios nos conquista, digo nos conquista porque nosotros no hacemos nada por buscarlo, al contrario Dios se ha empecinado con nuestra vida, todo esto con el fin de realizar lo que a él le agrada y para nuestro bienestar propio.
Desde el momento en el que conocimos y aceptamos a Dios, su presencia es la que nos llena de paz, de gozo, de lucidez, de esperanza, de amor, de bondad. Todo esto sucede cuando empezamos acercarnos a Dios. Por eso mismo, el mundo te ve diferente, la gente te ve diferente, cree que eres diferente a los demás y es cierto. Somos diferentes pero diferentes para bien.

La Transformación:

El propósito de Dios, es transformarte, con ello, nacerá en tu corazón el deseo de transformar a los demás. Transformaras tu familia, tu comunidad y tu nación. Porque ahora eres diferente. Eres un hijo de Dios.
El proceso de transformación en ocasiones es difícil, tal es el caso de Jonás en el primer capítulo del libro de Jonás, Dios envía a Jonás a predicar su palabra al pueblo de Nínive, claro está. Dios lo estaba enviando, Jonás no le estaba haciendo un favor a Dios, no no. Dios pudo haber elegido a otra persona en vez de Jonás, eso es cierto. Pero por eso mismo digo que cuando Dios se empecina en tu vida,  ya no te suelta. Porque Dios conoce los corazones.
El capitulo uno del libro de Jonás,  nos narra todo lo que Jonás tuvo que pasar por su necedad de no querer ir a cumplir lo que Dios le había pedido.  

Para resumir esto, puedo decir que Jonás se estaba alejando de la presencia de Dios. Prácticamente huye a su responsabilidad, la responsabilidad que Dios le había dado. Hay algo que he aprendido en mi vida cristiana, y es que cuando le huyes a la responsabilidad poco a poco pierdes la presencia de Dios. Esto implica que con el tiempo dejes a Dios por un lado.
Sabes, quizás para ti será mejor ver una película de una hora, que pasar cinco minutos orando. Quizás prefirieras comer hasta saciarte y no pensar en ayunar, quizás prefieras salir con tus amigos a jugar algún deporte, que compartirles la palabra de Dios. Es así, como poco a poco pierdes la presencia de Dios.

Aceptando el Desafío de Dios:
La gente no quiere a Dios, mucho dicen que no existe, otros, que es una historieta cómica. Como sea, a la gente no le va a gustar que les hables de Dios. Es allí justamente en el que debes de tomar el ejemplo que Dios te dio cuando te busco. Así como Dios se empecino con tu vida, ahora te toca a ti empecinarte con la vida de las personas que no conocen a Dios. Ahora es tiempo de conquistar.
Sabes hay algo muy cierto que he aprendido en la vida cristina, la gente necesita de Dios, es solo que no tiene el suficiente valor para poder decírselo. Es allí, en donde debemos de hablarles de Dios y compartirles todo lo que Dios ha hecho con nosotros. Es difícil, si lo sé, es difícil. Porque como te dije antes a la gente no le gusta nada de Dios. Por eso mismo predicar y hablar de Dios es un desafío que tenemos, más que un mandato de parte de Dios. Porque implica nuestro valor, nuestra perseverancia, nuestro amor por las almas.
Recuerda. De ti depende, si aceptas o no el desafío de Dios, pero hay algo que es muy cierto. Y es que tarde o temprano Dios te pedirá cuentas de lo que estás haciendo. Hasta pronto y feliz día.

                                                                                                                       Ulises tomas

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